Mi?rcoles, 08 de noviembre de 2006
CALEIDOSCOPIO

Una gota en la oscuridad retumba con la intensidad de una pisada de elefante.
Son las 5 AM y Vicente oye el paso del gigante en el ba?o de su habitaci?n.
El animal se r?e del hombre que contempla el reloj como anta?o al fuego.
A las 6:30 se consumir? el silencio con su voz chispeante.
El elefante camina mon?tono por estepas hostiles. Sus pasos se hunden en la rejilla del mundo siguiendo el destino de las hojas muertas.
?Cu?l es ese destino?. Vicente viaja sobre el cuadr?pedo por las ca?er?as de su ba?o. El paseo est? lleno de m?sticos abismos que no lo dejan dormir. La pregunta se traga al tiempo con todos sus campanarios. La pregunta es un monstruo que lo aprisiona en mundos que nunca ser?n. Vicente cambia el rumbo. La almohada es arena movediza y ?l busca un oasis; su cama es un caleidoscopio de m?danos inquietos. No logra dormir.
Al fin se decide. Aunque pierda el rumbo ha de matarlo. Matar al elefante exige un esfuerzo sobrehumano. Es necesario elevarse como un dios y bajar un pie al abismo. El abismo es un mosaico fr?o, ?nico pasaje hacia el silencio.
Vicente no quiere. Su nariz le habla de invierno, y su piel es una jaula de papel fin?simo. Pero lo ha decidido.
Con un manotazo aparta la frazada y el mundo estalla.
Corre al ba?o. Agarra la toalla. Envuelve los pies del elefante que agoniza.
R?pido vuelve al calor que abandon? en las s?banas. Al fin est? libre. La mente en blanco. El tic tac susurra las seis veinticinco.

Comentarios
Publicado por augustomonaco
Mi?rcoles, 13 de diciembre de 2006 | 14:19
fijate de cambiear las coordinaci?nes por puntos. As? suena m?s cortante (que creo que es como quewr?s que suene).